QUE HACER CON UN NIÑO AGRESIVO

Qué hacer

  • Responde con consecuencias lógicas
Procura responder inmediatamente siempre que tu hijo se ponga agresivo.  Tu niño tiene que saber en seguida que ha hecho algo malo. Apártalo de esa situación conflictiva y lee aquí como ayudarlo a calmarse (a esta edad, unos segundos de castigo pueden ser suficientes). No le des grandes sermones, a esta edad no es capaz de ponerse en el lugar de otro, ni a grandes razonamientos lingüísticos, pero si es buena idea empiece a asociar su comportamiento a la consecuencia. 

Si tu hijo empieza a tirarles arena o juguetes a otros niños en el parque, apártalo, siéntalo a tu lado y explícale que podrá volver a participar cuando esté listo para jugar sin hacer daño a otros niños. 

  • Mantén la calma
No grites ni pegues a tu niño. Si le gritas, le pegas o le dices que es un niño malo, en lugar de refrenar su comportamiento, lo único que lograrás es enojarlo más y darle más ejemplos de cómo ser agresivo. Si, por otro lado, tu hijo observa cómo te controlas tú, ese será el primer paso para que aprenda a controlar su propio temperamento. 

  • Disciplinar con constancia
Siempre que sea posible, responde a cada episodio de agresividad de la misma forma que lo hiciste la última vez. Al responder de forma predecible enfatizas un patrón que tu hijo aprenderá a reconocer y a esperar. Con el tiempo entenderá que siempre que se porta mal lo castigan dejándolo un rato solo. 

  • Enséñale alternativas
Espera a que tu hijito esté más calmado, y háblale tranquilamente sobre lo que acaba de ocurrir. Pídele que te cuente qué pasó. Explícale de forma breve que es natural que se enoje, pero no está bien que lo demuestre pegando, pateando o mordiendo.

Anímalo a encontrar una mejor manera de responder a sus sentimientos "con sus palabras" o pidiendo a un adulto que le ayude. Enséñale también a ofrecer disculpas, quizá al principio no sean muy sinceras, pero con el tiempo las irá comprendiendo mejor. 

  • Recompensarlo por su buen comportamiento
En lugar de darle tu atención solo cuando se comporte mal, procura "pillarlo portándose bien". Cuando le pida a otro niño que le deje subirse un rato al columpio en lugar de empujarlo, elógialo por haber expresado verbalmente lo que quería ("¡Qué bien le pediste que te prestara el columpio!") y, con el tiempo, se dará cuenta del poder de sus palabras.

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